bajo el nombre de la persona que inició realmente el proyecto.
Ella.
Los documentos encontrados allí demostraban que Mara había aportado la propiedad intelectual inicial, los primeros contratos y parte del capital usado para crear la compañía.
Alexander intentó interrumpir.
Dijo que esos documentos eran irrelevantes.
Pero su propia reacción despertó sospechas.
Si no importaban, ¿por qué parecía tan preocupado?
La respuesta llegó cuando Priya presentó las pruebas financieras.
Varias cuentas habían sido reorganizadas meses antes de la demanda de divorcio.
Algunos documentos corporativos habían sido modificados.
Y una firma que debía pertenecer a Mara aparecía copiada digitalmente.
El rostro de Alexander cambió.
Por primera vez dejó de actuar para la sala.
Estaba reaccionando.
El juez ordenó revisar el material y permitió reproducir una grabación incluida entre las pruebas.
La voz de Alexander llenó el tribunal.
Admitía que pensaba que Mara nunca descubriría los movimientos financieros.
También decía que si ella insistía en investigar, utilizaría su influencia para hacer parecer que ella era inestable.
Nadie habló durante varios segundos.
La persona que había llegado como víctima perfecta acababa de revelar la estrategia que había utilizado.
Sienna observaba a Alexander con una expresión distinta.
Ya no veía al hombre poderoso que le había prometido una nueva vida.
Veía a alguien que había construido esa promesa sobre secretos.
La audiencia terminó con una orden de investigación sobre las operaciones de Vale Meridian Holdings.
Pero para Mara, el momento más importante no fue cuando el juez tomó la decisión.
Fue cuando salió del tribunal y sintió que podía respirar sin miedo.
Durante años había vivido dentro de una historia escrita por otra persona.
Ese día recuperó su propia voz.
Sin embargo, mientras guardaba sus cosas en casa esa noche, recibió un mensaje anónimo.
No era una amenaza.
Era una advertencia.
Alguien más había ayudado a Alexander.
Y esa persona todavía tenía acceso a secretos que podían cambiarlo todo.