Y de que recordar no siempre sirve para castigar.
A veces sirve para decidir qué clase de persona uno quiere ser después.
Antes de cerrar la puerta, Verónica escuchó a uno de los niños correr por el pasillo.
Su madre habría reconocido aquel sonido.
La casa volvía a estar llena.
Y por primera vez en muchos años, nadie esperaba solo junto a una ventana.